Así como el aspecto exterior e interior de casa refleja la educación de las personas que en ella viven, una ciudad es el espejo de sus habitantes. Los tucumanos pareciéramos tener una extraña relación con la basura. Al aproximarse a la capital vía automovilística por el sur este penoso atractivo turístico sorprende al visitante. Botellas, papeles, desperdicios, bolsas, objetos de plástico se multiplican a la vera de los caminos y las rutas, en las márgenes de ríos y lagunas, en los bosques, en los mismos cursos de agua, en las plazas, en las calles, en los parques.

Según la Dirección de Urbanidad e Higiene municipal, en San Miguel de Tucumán se generan más de 450 toneladas de residuos por día. De ese total, alrededor de 300 toneladas surgen de las cuatro avenidas, que sólo constituyen el 25% de la extensión total de la ciudad. En promedio, cada vecino genera entre 750 gramos y un kilo de basura diaria. Son 120 los basurales clandestinos hay en la capital.

En nuestra edición del sábado dedicamos un amplio espacio a la consideración de este asunto de vieja data del cual no se avizora una solución definitiva. Un funcionario municipal dijo que dos patrullas equipadas con camiones levantan hasta 10 microbasurales y que en muchos casos, a horas de recoger desperdicios comienzan a amontonarse nuevos desechos. En el caso de los vaciaderos clandestinos, reclamó el apoyo de la Policía, que es la que tiene facultades para actuar en estas situaciones.

En los barrios se anota la ausencia de cestos de basuras. En el centro había 250 y se sumaron 600, según se informó. Sin embargo, la basura prolifera. A veces puede influir el hecho de que los papeleros no son colocados en lugares estratégicos como en las paradas de los ómnibus o en lugares donde la gente suele concentrarse o en sectores de intensa circulación peatonal. El parque 9 de Julio y, en menor medida, el Avellaneda y el Guillermina suelen ser víctimas de la desaprensión de los vecinos, ya sea durante los fines de semana, o en festejos como los del Día del Niño. Hace poco más de dos semanas, el lago San Miguel recuperó su lozanía luego de muchos años de depredación constante. Se pidió en la ocasión a los vecinos que no arrojaran residuos y usaran los cestos perimetrales. El martes se celebrará la llegada de la primavera y el Día del Estudiante y como sucede todos los años, el parque, la rotonda del pie del cerro y San Javier se verán invadidos por la alegría juvenil. En el primer caso, personal de la Dirección de Espacios Verdes recorrerá el paseo concientizando a los jóvenes y vecinos acerca de la importancia de preservar la limpieza de plazas y parques.

La educación es fundamental para lograr cualquier cambio en las costumbres ciudadanas. El aprendizaje del cuidado del lugar donde se vive, normas de higiene y urbanidad debería comenzar en jardín de infantes. Esta podría acompañarse con acciones como visitas domiciliarias para concientizar al vecino que podrían efectuarlas en persona no sólo empleados y funcionarios municipales, sino también concejales y el mismo intendente. Podría diseñarse a tal efecto un cronograma barrial. De ese modo, los funcionarios se informarían en directo de otras inquietudes o problemas ciudadanos. "Yo saco la basura a la calle/ envuelta con papel y cuidado./ Quedan allí mezcladas, las sobras de la vida,/ cáscaras del tiempo y recortes del alma./ Las dejo en la vereda con tristeza/ porque son restos de fruta, de comida,/ y de literatura/ con las cuales/ uno jugó a vivir, o se creyó existente./ Y también porque, acaso sin nosotros saberlo,/ alguien nos haya envuelto/ con papeles de cielo, con nubes de cuidado/ y estamos a la orilla del universo...", escribió el poeta jujeño Jorge Calvetti (1916-2002).